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Terra
La Coctelera

Desesperanza de un opositor.

Era la primera diapositiva, corrían los minutos en una arriesgada cuenta atrás... Sabía que era una pintura italiana, veneciana para más inri, pero la estilográfica se resistía a dejar escrito el nombre de su autor... ¿Tintoretto?.

No, era TIÉPOLO, Giambattista (1696 - 1770); y sí, era una pintura al fresco, concretamente de la serie de la Villa Valmarana, ejecutada hacia 1757. Su tema, nota común con el resto de obras, es el tradicional de la pintura histórica; el conjunto relata historias de Homero, Virgilio, Ariosto y Tasso.

Prestemos atención, por favor; la arquitectura ilusoria es completamente barroca, igual que la composición tramoyista y el efecto dramático de las poses y de la misma pincelada. ¡Esperemos no fallar el día del examen!.

De todas formas, aquí se podrá contemplar toda la serie:
http://gallery.euroweb.hu/htm/t/tiepolo/gianbatt/6vicenza/index.html

"Crónicas Marcianas", Ray Bradbury

Autor: Bradbury, Ray.
Título: "Crónicas Marcianas"
Año: ¿?

Traducción: Francisco Abelenda.
Introducción: Jorge Luis Borges.
Barcelona, 2002. Ed. Minotauro.

Adquisición: regalo de Navidad.
Lugar: - - -
Fecha: Navidad 2004.
Precio: - - -

Antes de comenzar la lectura, en una página sin más importancia que la de ser una de las primeras que siguen a los folios in albis, apartada, en la esquina superior una escueta cita reza: "Es bueno renovar nuestra capacidad de asombro". El filósofo, el propio lector, buscará y disfrutará la respuesta en esta colección de relatos sobre la colonización marciana; narraciones que deparan el asombro ante la prosa ágil y fluida que emana de cada narración. Durante el período que transcurre desde el mes de enero de 1999 ("El verano del cohete") hasta octubre de 2026 ("El picnic de un millón de años"), el genial y visionario Bradbury, legará el sueño de una transposición, de una utopía que teme su propio final, que preconiza el traumático "The End"; pero mientras dure, será realmente hermoso.
Hermoso, porque en esa epopeya de limonadas y calles de adosados, de familias rotas y recuperadas hay mucho de terrestre; y no poco de lo de aquí embarca en ese cohete oxidado con destino a otras galaxias, estaba ya allí, pero tal vez incordie al lector entusiasta; recuerde el desaliento lunar, recuerde esta vívida recomendación y cuando pasee por las órbitas rojizas y conozca el destino de la humanidad allende la atmósfera, reflexione unos instantes, reflexione y despierte en algún lugar de su cómodo porche.
La introducción de Borges no tiene desperdicio, y ojo al relato "Usher II" del mes de abril de 2005, todo un homenaje al Poe más galáctico.

Concierto para guitarra y cuerda en Re mayor. Vivaldi.

Rémora de luz,arpegio triste del Gran Canal. Lo cierto es que Antonio Vivaldi (1678 – 1741)en este movimiento Largo suscita un hito musical; el barroco esplendoroso, superado durante breves minutos, queda suspendido. Quizá también el pelirrojo quedara ensimismado entonces, palideciendo con cada reverbero del agua, con cada explosión de color, pero siempre con ese tono apagado, como de sombra.
Porque en esa edad en la que se suele juguetear por laberintos mudos, coquetear con los silencios de boj, tras cada resollo, la juventud guarda momentos dichosos a sabiendas de que serán olvidados.
Cada nota se convierte en una sombra de la anterior y la cadencia escurridiza hace las veces de titán agotado que se deja vencer poco a poco, acaso como esa góndola de Sabinio...

"Manon Lescaut", Abate Prévost

Autor: Prévost.
Título:"Manon Lescaut" [Historia del caballero Des Grieux y de Manon Lescaut].
Año: 1731.

Traducción: Ricardo Permanyer.
Introducción: Francisco Lafarga.
Barcelona, 1983. Ed. Planeta.
Colección Clásicos Universales Planeta, número 65.

Adquisición: Cádiz.
Lugar: Librería Raimundo.
Fecha: ¿?.
Precio: 200 ptas.

Calidad del estilo, ilusión, habilidad literaria, y redundo a Lafarga y a Vinet al declarar que esta obra se convierte en algo más que un clásico, algo más que una cita, porque, al margen de la indolencia de Des Grieux, sus páginas, llenas de un lirismo tan inocente como sutil, recogen buena parte de las inquietudes ya universales, ahora sí extrapoladas a su tiempo, que se repiten una vez y otra en ese bucle infinito de las conciencias humanas.
Una buena amiga al devolverme este libro, reprochó la sumisa actitud del varón protagonista. NO pude corregir sus palabras, ¿quién no se ha visto arrastrado por el amor a acometer locuras imprevistas?. Es cierto que la aventura a menudo se agría con ese empalagoso olor del rococó, pero, escuchen,merece la pena leerla!.
Atendí a su lectura boquiabierto, yo, tan esquivo con la literatura me encontraba cara a cara con un filón de sentimientos... Y todo ello mientras el cuentakilómetros del viejo automóvil dictaba un prolongado adiós a la bahía gaditana y yo recitaba (como-de-memoria) a media voz las vivencias de un extinguido verano puerto-realeño.
Vean hasta qué punto una mujer...